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NOTICIAS
07 de Octubre de 2013
El Código Negro de Lois. Texto íntegro

La revista de octubre ya está disponible para descargar en la sección de Descargas de la web.
En este número presentamos un interesante artículo sobre el recién publicado: EL CÓDIGO NEGRO de la colección LOIS.
También se complementa con una entrevista a Jacques Martin sobre la esclavitud en tiempos de las colonias de ultramar.

Hoy publicamos el contenido íntegro del Edicto de Luis XIV, conocido como El Código Negro.
Se trata de un texto de 60 artículos que Luis XIV redactó para regular la esclavitud en las colonias de América.

El editor Casterman nos ha facilitado este texto original, que en NetCom2 Editorial hemos traducido, tratando por supuesto de respetar el lenguaje jurídico e histórico utilizado.
Ha sido un trabajazo traducirlo, pero nos apetecía muchísimo compartirlo con todos, teniendo además en cuenta que como complemento a la entrevista de la revista es perfecto, y como documento histórico también.





PREÁMBULO
Como debemos asimismo nuestros cuidados a todos los pueblos que la Divina Providencia puso bajo nuestra obediencia, hemos querido hacer examinar en nuestra presencia las memorias que nos enviaron nuestros oficiales de nuestras islas en América, por las cuales, habiendo sido informados de la necesidad que tienen de nuestra autoridad y de nuestra justicia para mantener la disciplina de la iglesia católica, apostólica y romana, para regular aquello que concierne al estado y la calidad de los esclavos en nuestras mencionadas islas, y deseando asegurar y hacerles saber que aunque habitan en climas infinitamente alejados de nuestra vida ordinaria, siempre les tenemos presentes, no sólo por la extensión de nuestra autoridad, sino también por la prontitud de nuestra diligencia en ayudarles en sus necesidades. Debido a ello, en opinión de nuestro consejo, y de cierta ciencia, llena de poder y autoridad real, hemos dicho, decidido y ordenado, decimos, las siguientes decisiones y ordenanzas.

Artículo 1º
Queremos que el edicto del difunto Rey de Gloriosa Memoria, nuestro muy honorable señor y padre, del 23 de abril de 1615, sea ejecutado en nuestras islas; para que así sea, ordenamos a todos nuestros oficiales que expulsen de nuestras mencionadas islas a todos los judíos que han establecido allí su residencia, a los cuales, como a los enemigos declarados del nombre cristiano, pedimos que salgan en el plazo de tres meses a contar desde el día de la publicación de los presentes, bajo pena de confiscación de cuerpos y bienes.

Artículo 2º
Todos los esclavos que estén en nuestras islas serán bautizados e instruidos en la religión católica, apostólica y romana. Ordenamos a los habitantes que compran negros recién llegados que deben informar en el plazo de ocho días, al gobernador y al inendente de dichas islas, bajo pena de multa arbitraria, los cuales darán las órdenes necesarias para hacerlos instruir y bautizar en el momento adecuado.

Artículo 3º
Prohibimos cualquier ejercicio público de otra religión distinta de la católica, apostólica y romana. Queremos que los contraventores sean castigados como rebeldes y desobedientes a nuestros mandos. Prohibimos todas las asambleas a tal efecto, las cuales declaramos fraudulentas, ilícitas y sediciosas, sujetas a la misma pena que se aplicará también contra los amos que las permitan y soporten respecto a sus esclavos.

Artículo 4º
No se encargará de dirigir a los negros ningún comendador que no profese la religión católica, apostólica y romana, bajo pena de confiscación de los citados negros contra los amos que los hayan encargado y de castigo arbitrario contra los comendadores que aceptaran la mencionada dirección.

Artículo 5
Prohibimos a nuestros súbditos de religión protestante ocasionar trastorno ni impedimento alguno al resto de nuestros súbditos, incluso a sus esclavos, en el libre ejercicio de la religión católica, apostólica y romana, bajo pena de castigo ejemplar.

Artículo 6
Ordenamos a todos nuestros súbditos, cualquiera que sea su calidad y condición, guardar los domingos y días festivos, guardados por nuestros súbditos de religión católica, apostólica y romana. Prohibimos trabajar y hacer trabajar a sus esclavos en los mencionados días desde la medianoche hasta la medianoche del día siguiente en el cultivo de la tierra, en la manufactura de azúcares y en cualquier otro trabajo, bajo pena de multa y castigo arbitrario contra los amos y la confiscación tanto de los azúcares como de los esclavos que sean sorprendidos trabajando por nuestros oficiales.

Artículo 7
Asimismo, les prohibimos realizar el mercado de los negros y de cualquier otra mercancía en los citados días, bajo la misma pena de confiscación de mercancías que se encontraran en ese momento en el mercado y de multa arbitraria contra los vendedores.

Artículo 8
Declaramos a nuestros súbditos que no pertenecen a la religión católica, apostólica y romana incapaces de contraer matrimonio válido en el futuro, declaramos bastardos a los hijos que nacieran de dichas uniones, que nosotros queremos obligadas y consideradas, tenemos y consideramos por auténticos concubinatos.

Artículo 9
Los hombres libres que hayan tenido uno o varios hijos en su concubinato con esclavas, así como los amos que los soporten, serán condenados cada uno de ellos a una multa de 2000 libras de azúcar y, si son los amos de la esclava con la cual hayan tenido los citados hijos, queremos, además de la multa, que sean privados de la esclava y de los hijos, y que ella y ellos sean entregados al hospital, sin poder ser nunca liberados. Sin embargo, no consideramos aplicable el presente artículo cuando el hombre libre que no haya estado casado durante su concubinato con su esclava, se case en las formas establecidas por la Iglasia con la citada esclava, que de este modo será liberada, y los hijos declarados libres y legítimos.

Artículo 10
Las solemnidades impuestas por la ordenanza de Blois y por la Declaración de 1639 para los matrimonios se observarán tanto para las personas libres como para los esclavos; sin embargo, no es necesario el consentimiento del padre y de la madre de la esclava, sino sólo el del amo.

Artículo 11
Prohibimos de manera muy específica a los curas que procedan a casar a esclavos, si éstos no muestran el consentimiento de sus amos. También prohibimos a los amos utilizar cualquier coacción contra sus esclavos para casarlos contra su voluntad.

Artículo 12
Los hijos nacidos de matrimonios entre esclavos serán esclavos y pertenecerán a los amos de las mujeres esclavas y no a los de sus maridos, si el marido y la mujer tienen diferentes amos.

Artículo 13
Queremos que, si el marido esclavo se ha casado con una mujer libre, los hijos, tanto varones como hembras, sigan la condición de su madre y sean libres como ella, a pesar de la servidumbre de su padre, y que, si el padre es libre y la madre esclava, los hijos sean también esclavos.

Artículo 14
Se requerirá que los amos entierren en tierra santa, en los cementerios destinados a tal efecto, a sus esclavos bautizados. Y, respecto a los que mueran sin haber recibido el bautismo, éstos se enterrarán por la noche en cualquier campo vecino al lugar donde han muerto.

Artículo 15
Prohibimos que los eslavos lleven armas ofensivas y grandes palos, bajo pena de látigo y de confiscación de armas en beneficio de quien las encuentre decomisadas, solamente con la excepción de aquellos que son eviados a cazar para sus amos y que lleven sus distintivos o marcas conocidas.

Artículo 16
Asimismo, prohibimos a los esclavos que pertenezcan a diferentes amos, agruparse de día o de noche con el pretexto de bodas o de otra causa, ya sea en casa de uno de los amos o en otro lugar, y aún menos en los grandes caminos o lugares apartados, bajo pena de castigo corporal que no podrá ser menor que el látigo y la flor de lis; y, en caso de reincidencias frecuentes y otras circunstancias agravantes, podrán ser castigados con la muerte, aspecto que dejamos en manos de los jueces. Ordenamos a todos nuestros súbditos que persigan a los infractores, que los detengan y los lleven a la cárcel, aunque no sean oficiales y todavía no exista ningún decreto en contra de ellos.

Artículo 17
Cuando se compruebe que los amos han permitido o tolerado asambleas formadas por otros esclavos distintos a los que les pertenecen, aquellos serán condenados en su nombre propio y privado a reparar todo el daño que se les haya hecho a sus vecinos en el marco de dichas asambleas y a 10 ecus de multa la primera vez y el doble en caso de reincidencia.

Artículo 18
Prohibimos que los esclavos vendan cañas de azúcar por cualquier motivo y en cualquier ocasión, incluso con el permiso de sus amos, bajo pena de látigo contra el esclavo, de 10 libras contra el amo que lo haya permitido y de una multa similar para el comprador.

Artículo 19
También les prohibimos exponer en venta en el mercado y llevar a casas particulares cualquier tipo de comestible para vender, ya sean frutas, verduras, leña, pastos para la alimentación del ganado y sus manufacturas, sin permiso expreso de sus amos mediante un distintivo o mediante marcas conocidas, bajo pena de reivindicación de las cosas así vendidas, sin restitución de precios, para los amos, y de 6 libras de multa a su favor contra los compradores.

Artículo 20
A este efecto, queremos que nuestros oficiales propongan a dos personas en cada mercado para que examinen los comestibles y mercancías que lleven los esclavos, así como el conjunto de distintivos y las marcas de sus maestros que lleven aquellos.

Artículo 21
Permitimos a todos nuestros súbditos que habiten en las islas, apoderarse de todas las cosas con las que encuentren cargados a los esclavos, cuando éstos no lleven distintivos de sus amos ni marcas conocidas, para devolverlas inmediatamente a sus amos, si su vivienda está cerca del lugar donde sus esclavos hayan sido descubiertos en delito: en caso contrario, serán enviadas inmediatamente al hospital para permanecer allí depositadas hasta que se avise a los amos.

Artículo 22
Los amos estarán obligados a proporcionar, para cada semana, a sus esclavos de 10 o más años, para su alimentación, dos ollas y media, (medida de París), de harina de mandioca, o tres yucas de un peso de dos libras y media cada una como mínimo, o cosas equivalentes, con dos libras de carne en conserva, o tres libras de pescado, u otras cosas proporcionales: y a los niños, desde que son destetados hasta la edad de 10 años, la mitad de los víveres arriba mencionados.

Artículo 23
Les prohibimos asimismo dar a los esclavos aguardiente de caña o de otro tipo para reemplazar los alimentos mencionados en el artículo anterior.

Artículo 24
Asimismo, les prohibimos librarse del alimento y la manutención de sus esclavos permitiéndoles trabajar un día determinado de la semana por cuenta propia.

Artículo 25
Los amos estarán obligados a proporcionar cada año a sus esclavos dos trajes de lino o bien cuatro de algodón, a criterio de los amos.

Artículo 26
Los esclavos que no sean alimentados, vestidos y atendidos por sus amos, según hemos ordenado en estas directrices, podrán comunicarlo a nuestro fiscal general y dejar el asunto en sus manos, los cuales, incluso de oficio si las advertencias proceden de otra parte, serán demandados a instancias suyas y sin coste alguno; medida que queremos que se adopte en caso de delitos y trato brutal e inhumano por parte de los amos a sus esclavos.

Artículo 27
Los esclavos discapacitados por vejez, enfermedad o por otras causas, ya sea o no incurable la enfermedad, serán alimentados y mantenidos por sus amos y, en caso de que fueran abandonados, dichos esclavos serán otorgados al hospital, al cual los amos estarán condenados a pagar 6 soles por cada día, para la alimentación y el cuidado de cada esclavo.

Artículo 28
Declaramos que los esclavos no pueden poseer nada que no sea de sus amos; y todo aquello que llegue a ellos mediante la industria o mediante la generosidad de otras personas, o de otra manera, en cualquier condición, será entregado en plena propiedad a sus amos, sin que los hijos de los esclavos, sus padres y madres, sus familiares y todos los demás puedan aspirar a nada mediante sucesiones, disposiciones entre vivos o a causa de muerte; declaramos nulas estas disposiciones, junto con todas las promesas y obligaciones que hubieran hecho, como si hubieran sido realizadas por personas incapaces de disponer y contraer de sus amos.

Artículo 29
Sin embargo, queremos que los amos sean responsables de lo que sus esclavos hubieran hecho por su mando, el conjunto de lo que habrán gestionado y negociado en las tiendas, y por el tipo particular de comercio al cual sus amos les hubieran encargado y, en el caso de que sus amos no les hubieran dado ninguna orden ni les hubieran encargado nada, serán responsables solamente en la medida de aquello que haya revertido en su favor y, si no hay nada que haya revertido a favor de los amos, el peculio de los mencionados esclavos que los dueños les hubieran permitido tener será retenido, después de que los amos hayan decidido por preferencia aquello que se les pudiera deber; excepto que el peculio consistiera, en todo o en parte, en mercancías, con las cuales los esclavos estuvieran autorizados a realizar tráfico aparte, a las cuales sus amos accederán solamente por contribución con suelo libre con los demás acreedores.

Artículo 30
Los esclavos no pueden ser dotados de oficio ni de comisión con función pública alguna, ni ser designados agentes por nadie distinto a sus amos para gestionar y administrar ningún negocio, ni ser árbitros, expertos o testigos, tanto en materia civil como criminal: y en caso de que declaren como testigos, su declaración sólo servirá como memoria para ayudar a los jueces a explicarse, sin que pueda extraerse ninguna presunción, ni coyuntura, ni adminículo de prueba.

Artículo 31
Los esclavos tampoco podrán formar parte ni participar en un juicio en materia civil, ni como demandante ni como demandado, ni constituir parte civil en materia penal, sin excluir la posibilidad de sus amos para actuar y defender civilmente y demandar en materia criminal la reparación de los desacatos y los abusos que se hayan producido contra sus esclavos.

Artículo 32
Los esclavos podrán ser procesados penalmente, sin necesidad de informar a sus amos (excepto) en caso de complicidad: y los esclavos serán acusados, juzgados en primera instancia por los jueces ordinarios y por requerimiento del Consejo soberano, con la misma instrucción y las mismas formalidades que las personas libres.

Artículo 33
El esclavo que haya pegado a su amo, su ama o al marido de su ama, o a sus hijos con resultado de contusión o derramamiento de sangre, o en la cara, será condenado a muerte.

Artículo 34
En cuanto a los excesos y vías de hecho cometidos por los esclavos contra las personas libres, queremos que sean castigados con severidad, incluso con la muerte, si es necesario.

Artículo 35
Los robos con agravante, incluso de caballos, yeguas, mulas, bueyes o vacas, perpetrados por esclavos o por libertos, se castigarán con penas punitivas, incluso de muerte, si el caso lo requiere.

Artículo 36
Los robos de ovejas, cabras, cerdos, aves de corral, caña de azúcar, guisantes, mijo, mandioca u otras verduras, llevados a cabo por esclavos, serán castigados en función del tipo de robo, por los jueces, que podrán, si lo consideran oportuno, condenarlos a recibir golpes con fustas por parte del ejecutor de la justicia superior y marcados con una flor de lis.

Artículo 37
En caso de robo o de otro daño causado por sus esclavos, los amos están obligados, además de a la pena corporal de los esclavos, a reparar el error en su nombre, a no ser que prefieran dejar al esclavo en manos de quien ha recibido el daño; deberán decidirlo en el plazo de tres días, a contar desde el día de la condena, en caso contrario, serán privados de él.

Artículo 38
Al esclavo fugitivo que haya permanecido huido durante un mes, a contar desde el día en que el amo lo haya denunciado ante los tribunales, se le cortarán las orejas y se marcará con una flor de lis en un hombro; si reincide en otro mes del mismo modo que el día de la denuncia, se le cortará la corva y se le marcará con una flor de lis en el otro hombro; y, la tercera vez, será condenado a muerte.

Artículo 39
Los libertos que hayan acogido en su casa a los esclavos fugitivos, serán condenados para con los amos en la multa de 300 libras de azúcar por cada día de retención, y las personas libres que le hayan dado también asilo, en 10 libras de multa por cada día de retención.

Artículo 40
El esclavo será condenado a muerte por la denuncia de su amo no cómplice del delito por el cual habrá sido condenado. Será valorado antes de la ejecución por dos de los principales habitantes de la isla, que serán nombrados de oficio por el juez, y el precio de la estimación se le pagará al amo; y lo que deberá satisfacer lo determinará el administrador en cabezas de negro para pagar en derecho el importe estimado, la cual será igualado para cada uno de los citados negros y recaudado por el granjero del dominio real para evitar costes.

Artículo 41
Prohibimos a los jueces, a nuestros administradores y a los secretarios quedarse con alguna tasa en los procesos penales contra los esclavos, bajo pena de concusión.

Artículo 42
Sólo los amos podrán encadenar a sus esclavos y hacerlos azotar con varas o cuerdas, cuando crean que éstos lo merezcan. Les prohibimos someterles a torturas y mutilarles algún miembro, bajo pena de confiscación de los esclavos y de procesamiento contra los amos de manera extraordinaria.

Artículo 43
Ordenamos a nuestros oficiales que persigan penalmente a los amos o a los comendadores que hayan matado a un esclavo estando bajo su autoridad o bajo su dirección, y castigar el asesinato según la atrocidad de las circunstancias; y, en caso de absolución, permitimos a nuestros oficiales despedir tanto a los amos como a los comendadores absueltos, sin necesidad de obtener de nosotros Cartas de gracia.

Artículo 44
Declaramos que los esclavos son muebles y como tales entran en la comunidad, no tienen sucesión por hipoteca, se reparten asimismo entre los coherederos, sin mejora y derecho de progenitura, sin estar sujetos al deber cotidiano, en el retiro feudal y de linaje, en los derechos feudales y señoriales, en las formalidades de los decretos, ni en el atrincheramiento de los cuatro quintos, en caso de disposición por causa de muerte testamentaria.

Artículo 45
Sin embargo, no contemplamos privar a nuestros súbditos del derecho a disponer de sus bienes propios, tanto a sus personas como a las que vivan con ellos, tal y como se lleva a cabo para las sumas de denarios y otras cosas inmobiliarias.

Artículo 46
En los embargos de esclavos se observarán las formas prescritas por nuestras ordenanzas y las costumbres para el embargo de cosas mobiliarias. Queremos que los denarios se distribuyan por orden de embargo; o, en caso de ruina, como suelo libre, una vez que las deudas privilegiadas se hayan pagado y, de modo general, que la condición de los esclavos esté regulada en todos los aspectos como la de las demás cosas inmobiliarias, con las excepciones siguientes.

Artículo 47
No podrán incautarse y venderse separadamente el marido, la mujer y sus hijos impúberes, si todos ellos están bajo la potestad de un mismo amo; declaramos nulos los embargos y ventas separadas que de ellos se hagan; queremos que se cumplan las enajenaciones voluntarias, bajo pena, contra quienes hicieran las enajenaciones, de ser privados del o de los que hubieran estado a su cuidado, que se entregarán a los acreedores, sin que éstos estén obligados a pagar ningún suplemento de precio.

Artículo 48
Los esclavos que trabajan actualmente en las azucareras, en los talleres textiles de índigo y en las viviendas, y que tienen entre catorce y sesenta años, no podrán ser embargados por deudas, a no ser en razón del precio de su compra, o bien que la azucarera, el taller textil de índigo o la vivienda donde trabajan esté realmente embargada; prohibimos, bajo pena de nulidad, proceder por embargo real y la adjudicación por decreto en las azucareras, los talleres de índigo y las viviendas, sin incluir a los negros de la edad antes citada que trabajen en ellas actualmente.

Artículo 49
El clausurador jurídico de las azucareras, talleres de índigo y viviendas realmente embargadas con los esclavos, estará obligado a pagar la totalidad del precio de su arrendamiento, sin que éste pueda contar entre el beneficio que percibe a los hijos que hayan nacido de esclavos durante su arrendamiento.

Artículo 50
A pesar de todas las convenciones contrarias, que declaramos nulas, queremos que los citados hijos pertenezcan a la parte embargada, si además se satisface a los acreedores, o al adjudicatario, si interviene un decreto; y a este efecto, se hará mención en el último anuncio, antes de la interposición del decreto, de los mencionados hijos nacidos esclavos desde el embargo real. Se hará mención, en el mismo anuncio, de los esclavos fallecidos desde el embargo real en el cual están incluidos.

Artículo 51
A fin de evitar los gastos y la duración de los procedimientos, queremos que la distribución del precio total de la adjudicación conjunta de los fondos y los esclavos, y del que procederá de los contratos judiciales, se realice entre los acreedores según el orden de sus privilegios e hipotecas, sin distinguir lo que corresponde al precio de los fondos de lo que corresponde al precio de los esclavos.

Artículo 52
Sin embargo, los derechos feudales y señoriales sólo se pagarán en proporción a los precios de los fondos.

Artículo 53
No se recibirá a los descendientes y a los señores feudales para retirar los fondos decretados, si no retiran de modo conjunto los esclavos vendidos con fondos, ni al adjudicatario a llevarse a los esclavos sin los fondos.

Artículo 54
Ordenamos a los guardianes nobles y burgueses usufructuarios, propietarios y otros beneficiarios de los fondos a los que están vinculados esclavos que trabajan para ellos, que guíen a dichos esclavos como buenos padres de familia, sin que estén obligados, una vez terminada su administración, a dar el precio de los que hayan fallecido o se vean disminuidos por enfermedad, vejez u otras causas, sin su responsabilidad, y sin que puedan quedarse como beneficio en su provecho a los hijos nacidos de los citados esclavos durante su administración, a quienes queremos mantener y entregar a quienes son sus amos y propietarios.

Artículo 55
Los amos de más de veinte años podrán liberar a sus esclavos por cualquier acto vivo o a causa de muerte, sin que estén obligados a dar explicaciones por la liberación, y sin necesidad de la autorización de los padres, aunque sean menores de veinticinco años.

Artículo 56
Los esclavos que hayan sido nombrados herederos universales por sus amos o nombrados ejecutores de sus testamentos o tutores de sus hijos, serán mantenidos y considerados, los consideraremos y les tendremos como libertos.

Artículo 57
Declaramos que sus liberaciones se han realizado en nuestras islas, su lugar de nacimiento han sido nuestras islas y que los esclavos liberados no necesitan nuestras cartas de naturaleza para disfrutar de las ventajas de nuestros súbditos naturales de nuestra realeza, tierras y país de nuestra obediencia, aunque hayan nacido en países extranjeros.

Artículo 58
Ordenamos a los libertos mantener un respeto singular hacia sus antiguos dueños, a sus viudas y a sus hijos, de modo que la ofensa que le hubieran hecho sea castigada más gravemente que si la hubieran hecho a otra persona: no obstante, los declaramos liberados y libres hacia ellos de cualquier otra carga, servicios y derechos útiles que sus antiguos amos querrían pretender tanto de sus personas como de sus bienes y sucesiones en calidad de dueños.

Artículo 59
Concedemos a los libertos los mismos derechos, privilegios e inmunidades de las que gozan las personas nacidas libres; queremos que el mérito de una libertad adquirida produzca en ellos, tanto en sus personas como en sus bienes, los mismos efectos que la felicidad de la libertad natural causa en nuestros otros súbditos.

Artículo 60
Por la presente, declaramos que las confiscaciones y las multas que no tienen ningún destino en particular nos pertenecen, para ser pagadas a quienes se encargan de nuestros derechos y nuestros ingresos; sin embargo, queremos que se distraiga un tercio de dichas confiscaciones y multas en provecho del hospital establecido en la isla donde éstas fueron adjudicadas.

.....

Damos orden a nuestras amadas y leales gentes para que adopten nuestro consejo soberano establecido en la Martinica, Guadalupe y San Cristóbal, que los presentes tengan a bien hacerlo leer, publicar y guardar su contenido, así como observarlo punto por punto, sin contravenir ni permitir que sea contravenido de manera alguna, a pesar de edictos, declaraciones, fallos y costumbres, que hemos derogado y derogamos por el presente texto, pues así es de justicia.

Y para que así conste de forma estable y firme para siempre, mandamos poner nuestro sello.


En Versalles en el mes de marzo de 1685.
Firmado: Luis XIV



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Se han encontrado 2 comentarios:

   gracias por el esfuerzo en traducirlo.
Llo que impresiona es pensar, que es todo lo que se hacia a los esclavos para que alguien (desde el estado ...) decidiera promulgar este codigo- ley ¡.
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Posteado por toni el 09/10/2013 12:46:30.


   Gracias. Gran esfuerzo y magnífico trabajo. Es interesantísimo leer este texto.
Posteado por juan antonio rodriguez de robles santes el 08/10/2013 9:19:50.


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